Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia han desarrollado un innovador sensor que detecta la presencia de escopolamina, conocida como burundanga, en bebidas de manera rápida y sencilla. Este avance busca reforzar la seguridad en espacios de ocio donde la sumisión química es una amenaza. El sensor, que funciona mediante un sistema fluorescente llamado «caja molecular», puede identificar la sustancia en menos de cinco minutos sin necesidad de equipos especializados. Aunque el proyecto está en fase inicial, se planea integrar el sensor en dispositivos portátiles como pulseras y expandir su uso para analizar otros fluidos, lo que podría mejorar significativamente la prevención y detección de este tipo de delitos.
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