Los olmos, antaño simbólicos en Europa y América del Norte, están desapareciendo rápidamente debido a la grafiosis, una enfermedad propagada por el escarabajo de la corteza del olmo. Este insecto actúa como vector de hongos letales, especialmente el Ophiostoma novo-ulmi, que bloquea los conductos de agua del árbol, provocando su muerte. Investigaciones en la Toscana, Italia, han revelado que también están involucrados hongos del género Geosmithia, que pueden competir con el patógeno letal. El estudio sugiere que el saneamiento forestal y la aplicación controlada de Geosmithia podrían mitigar el impacto de la enfermedad, aunque se requieren más investigaciones. Las medidas actuales se enfocan en la retirada de madera muerta y el desarrollo de variedades resistentes para preservar el futuro de estos árboles centenarios.
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