En Túnez, a pesar de ser pionero en los derechos de la mujer en el mundo árabe, las trabajadoras agrícolas rurales continúan enfrentando duras realidades laborales y discriminación económica. Aunque el feminismo tunecino ha avanzado en la mejora de sus condiciones, las campesinas todavía sufren violaciones de derechos, salarios por debajo del mínimo y falta de seguridad social. Un informe del Foro Tunecino de Derechos Económicos y Sociales detalla que el 92% de estas mujeres carecen de cobertura social, con sueldos reducidos aún más por intermediarios. La creación de un sindicato en 2021, instrumental en la lucha por mejoras salariales y laborales, ha sido un paso hacia el empoderamiento. Sin embargo, los desafíos persisten, como la violencia asociada al peligroso transporte laboral, a pesar de leyes aprobadas para mejorar esta situación que aún resultan inefectivas. La desigualdad en la herencia de tierras sigue limitando el acceso a la propiedad para las mujeres, y las recientes acciones del gobierno para restringir la actividad de asociaciones feministas provocan escepticismo sobre su verdadero compromiso con los derechos de las mujeres.
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