A finales de marzo, más de un millón de personas en España se encuentran en baja médica, contribuyendo a un absentismo laboral que alcanza máximos históricos. Según datos de Randstad Research, para 2025 se espera que el absentismo laboral alcance el 7,1%, con 1,59 millones de empleados faltando diariamente a su trabajo. De estos, un 22,8% no presenta incapacidad temporal. Esta situación conlleva un coste del 1% del PIB del país debido a la pérdida de productividad y gastos en prestaciones. La gestión y supervisión de estas bajas recae en los inspectores médicos, quienes son responsables de verificar la autenticidad de las bajas y emitir altas médicas cuando corresponda. Recientemente, se ha destacado que uno de cada diez trabajadores en baja médica recibirá una llamada de un inspector durante su recuperación, aunque los sindicatos señalan la falta de personal suficiente para cubrir estas tareas, con solo 536 inspectores disponibles para toda España. El gasto público en bajas laborales se eleva a 16.000 millones de euros, impulsado por el envejecimiento poblacional y mejoras en las condiciones laborales.
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