La implementación de modelos de lenguaje en el ámbito sanitario está experimentando un notable avance, impulsada por empresas que buscan optimizar procesos y mejorar la atención al paciente. Un caso destacado es la colaboración con Boost Medical Group, empresa dedicada a ofrecer servicios de asistencia en lesiones personales mediante inteligencia artificial. Su éxito se fundamenta en un enfoque centrado en las historias de usuario, priorizando la comprensión de las necesidades antes de embarcarse en el uso de las últimas tecnologías.
El proceso se inició con reuniones entre los líderes de la empresa, incluidos el CEO y el director de producto, comprometidos a adentrarse en las necesidades de los usuarios. En lugar de comenzar directamente con algoritmos avanzados, el equipo optó por entrevistar a los clientes y mapear los flujos de trabajo existentes. Este enfoque permitió identificar cómo integrar efectivamente la tecnología en los procesos diarios que enfrentan.
Otro caso ejemplar es el trabajo con Sema Therapeutics, donde se diseñó un neuropsiquiatra asistido por inteligencia artificial. La Dra. Katie Walker, de Revitalist, manifestó su deseo de contar con una versión robótica que realizara evaluaciones de salud mental, especialmente en screenings de depresión y ansiedad. Esta iniciativa busca aliviar la carga del personal médico humano, un factor esencial en un contexto donde el agotamiento del personal es una preocupación creciente.
Ambas iniciativas subrayan que para implementar IA efectivamente en el sector de la salud, no es suficiente contar con la tecnología más avanzada. Es crucial comprender las necesidades reales de los pacientes y del personal médico. Esta estrategia podría transformar la manera en que la inteligencia artificial se integra en la atención sanitaria, mejorando la experiencia tanto para profesionales como para pacientes.








