La carrera por la supremacía en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA) tiene un nuevo protagonista: la entrega de energía dentro del chip. En 2026, este aspecto menos visible pero crucial está emergiendo como un factor determinante para el rendimiento de aceleradores y la estabilidad bajo cargas extremas. En este contexto, la colaboración entre Intel y la fundición taiwanesa UMC está captando la atención de la industria tecnológica.
Según informes recientes, Intel estaría considerando licenciar su tecnología de condensadores «Super MIM» a UMC. Este movimiento apunta a la implementación de esta tecnología en plataformas de 12 nm y 14 nm, expandiendo su uso a escenarios de empaquetado avanzado. Mientras que UMC ha confirmado que su colaboración actual con Intel se centra en la plataforma de 12 nm, no descartan ampliar el alcance en el futuro.
La transición de un chip de reposo a una carga intensa durante el entrenamiento o la inferencia en IA genera picos de demanda de corriente, que pueden provocar caídas momentáneas de voltaje y ruido de alimentación. Estos problemas han sido mitigados en el pasado con condensadores de desacoplo y técnicas de diseño, pero las demandas actuales están llevando estas soluciones tradicionales al límite. Aquí es donde entra la tecnología «Super MIM», diseñando condensadores integrados que mejoran la capacidad de amortiguar transitorios y sostener cargas intensas con mayor predictibilidad.
El interés por esta tecnología no radica solo en su sofisticación técnica, sino también en su potencial impacto estratégico. La integración de «Super MIM» en tecnologías de 12/14 nm representa un cambio de enfoque industrial, permitiendo que nodos maduros se vuelvan más aptos para las necesidades modernas, ofreciendo una mayor estabilidad durante picos de carga y convirtiéndose en atractivos para diseños donde el coste y la disponibilidad son críticos.
Además, la colaboración UMC–Intel se sitúa en un contexto estratégico que mira hacia 2027, mientras la presión de China sobre nodos maduros obliga a buscar diferenciaciones basadas en procesos personalizados. La pregunta de fondo es si UMC podría ofrecer nodos maduros mejorados que compitan no solo por precio, sino por su estabilidad eléctrica y eficiencia, integrándose con las exigencias de la cadena de suministro de IA y empaquetado.
Sin embargo, estos planes aún están en fase exploratoria y surgen desafíos relacionados con la integración de tecnología propietaria en otra foundry, la validación y el coste por oblea. Pese a esto, la industria parece clara en su mensaje: la evolución de la IA no dependerá únicamente de la miniaturización de transistores, sino de avances en la gestión de energía, potencia y empaquetado. En este nuevo escenario, la estabilidad y eficiencia energética prometen ser tan decisivas como la reducción del tamaño del transistor.






