La reciente explosión de violencia en las zonas costeras de Siria ha dejado más de 70 muertos y decenas de heridos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Este es el incidente más sangriento desde el derrocamiento del presidente Bachar Asad en diciembre, marcando un agravamiento de la situación de seguridad en el país. Los enfrentamientos han involucrado a fuerzas leales al régimen de Asad y las fuerzas de seguridad del nuevo gobierno interino, liderado por Ahmed al Sharaa. La provincia de Latakia, antiguo baluarte de la familia Asad, es el epicentro de este conflicto, donde se han reportado ataques y emboscadas por parte de grupos armados. La administración kurdosiria ha atribuido la escalada de violencia a la falta de inclusión por parte del nuevo gobierno de Damasco, advirtiendo sobre el riesgo de nuevas masacres y subrayando la necesidad de un diálogo nacional integral.
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