Argentina enfrentó este jueves una paralización nacional provocada por una huelga convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral propuesta por el presidente Javier Milei, mientras el Congreso debate el proyecto tras su aprobación en el Senado. La legislación permitiría extender la jornada laboral a 12 horas diarias, abaratar despidos y reducir aportes patronales, entre otras medidas. Sin embargo, su camino a la sanción se complicó al eliminarse un artículo que afectaba los salarios por enfermedades. En paralelo, la jornada estuvo marcada por manifestaciones, algunas reprimidas por fuerzas de seguridad, y el anuncio del cierre de la planta de neumáticos Fate, intensificando la resistencia sindical. La CGT denunció la pérdida diaria de 400 empleos formales bajo la administración de Milei, calificando la reforma como un «retroceso de 100 años». Mientras funcionarios gubernamentales critican a los sindicatos, el ministro de Economía destacó la falta de respuesta positiva de los empresarios tras las reducciones en cargas patronales previstas en la ley.
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