Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) en Granada y del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO, CONICET-UNT) en Argentina ha revelado una significativa influencia de las relaciones bacterianas del suelo en los beneficios que proporcionan a los cultivos. En sus observaciones, destacaron que la interacción positiva entre dos bacterias puede mejorar funciones clave en la caña de azúcar, como la absorción de nutrientes, el crecimiento de las raíces y la defensa contra patógenos.
Este estudio subraya que los efectos beneficiosos de los microorganismos no dependen únicamente de cada bacteria de forma aislada, sino de sus interacciones con otras especies en el entorno. Las plantas albergan comunidades de bacterias en su entorno inmediato y dentro de sus tejidos, con consecuencias variadas. Mientras las bacterias del suelo tienden a competir, las ubicadas dentro de los tejidos vegetales muestran interacciones más positivas.
La investigación, publicada en ‘Frontiers in Microbiology’, resalta que las interacciones bacterianas pueden alterar procesos esenciales para las plantas, como la absorción de nutrientes y la producción de compuestos que impulsan el crecimiento. Aunque todavía no se ha identificado una combinación específica de microorganismos para uso agrícola, este conocimiento podría facilitar el desarrollo de ‘cócteles’ de microbios beneficiosos que complementen el uso de fertilizantes tradicionales.
Actualmente, muchos productos agrícolas contienen una sola bacteria, a pesar de que las plantas coexisten naturalmente con consorcios complejos de microorganismos. Según Manuel Espinosa, investigador de la EEZ-CSIC, comprender estas dinámicas es crucial para desarrollar consorcios microbianos efectivos.
El estudio se centró en bacterias asociadas a la caña de azúcar, donde se aislaron 32 bacterias diferentes para analizar sus interacciones. Se observaron 120 combinaciones bacterianas y se constató que la función de estas bacterias puede variar según sus interacciones. En algunos casos, una bacteria inactiva por sí sola puede activar funciones beneficiosas al interactuar con otra.
El próximo desafío para los investigadores es evaluar, tanto en invernadero como en campo, si estas combinaciones bacterianas positivas pueden mejorar el crecimiento y salud de los cultivos, contribuyendo así a estrategias agrícolas sostenibles que potencien la productividad en suelos de baja calidad. Este trabajo cuenta con el apoyo financiero de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación de Argentina.
Fuente: Junta de Andalucía.








