Israel había pospuesto la excarcelación prevista desde el sábado, exigiendo a Hamas que no llevase a cabo «ceremonias humillantes» durante el proceso. Este canje representa el último acuerdo en la primera fase de la tregua entre las partes, marcado por tensiones y negociaciones sobre las condiciones de liberación de prisioneros. La situación refleja la complejidad y la frágil naturaleza de los acuerdos de paz en la región, donde gestos y simbolismos pueden influir significativamente en el desarrollo de los acontecimientos.
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