Interrupción Eléctrica en Centro de Datos de Microsoft Impacta Azure y Retrasa Actualizaciones de Windows

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Microsoft Repara Cuatro Graves Vulnerabilidades en la Nube Una Clasificada

En un recordatorio de que incluso los servicios más virtuales tienen una base física, un apagón en un centro de datos de Microsoft en la región de West US interrumpió múltiples servicios el pasado sábado 7 de febrero de 2026. La compañía confirmó que un corte inesperado de energía afectó operaciones esenciales de Windows Update y la Microsoft Store, además de impactar cargas empresariales alojadas en Azure.

El incidente, que comenzó a las 08:00 UTC, dejó a muchos usuarios enfrentándose a errores y descargas fallidas. En concreto, muchos de los que intentaron actualizar Windows 11 se encontraron con el conocido código de error 0x80244022, una indicación de que el dispositivo no logró completar la comunicación con los servicios de actualización en el servidor. Este fallo fue ampliamente reportado por medios especializados que capturaron el alcance del mismo.

El restablecimiento de la electricidad no supuso el fin inmediato de los problemas. En el mundo de las grandes plataformas en la nube, el retorno a la normalidad requiere tiempo y procedimientos técnicos adicionales, desde chequeos de integridad hasta re-sincronización de sistemas distribuidos. Así lo explicó Microsoft, al señalar la recuperación progresiva de componentes de almacenamiento críticos para la distribución de actualizaciones.

Para el mundo empresarial, la interrupción no solo afectó la experiencia del usuario final, sino que también provocó un retraso en la telemetría, la monitorización y los datos de logs para un subconjunto de clientes en West US. Esto obligó a varias organizaciones a operar con una visibilidad limitada durante parte del incidente, complicando la supervisión en un momento crítico.

Curiosamente, este suceso siguió a otra interrupción en Azure apenas unos días antes, entre el 2 y el 3 de febrero, que afectó a la gestión de servicios y las Managed Identities. La coincidencia en el tiempo de estos fallos, uno de tipo lógico y otro físico, ha replanteado preguntas sobre la continuidad de servicios de los proveedores hiperescalares y la posibilidad de múltiples fallos en cortos periodos de tiempo.

Este episodio resalta la importancia de ciertas lecciones sobre resiliencia en la nube que a menudo se pasan por alto. La primera: la redundancia no garantiza una continuidad automática. La segunda: las estrategias multi-región deben ser operativas y no meramente decorativas. Y la tercera: la observabilidad es crucial, pues su fallo puede dejar a las organizaciones «ciegas» al tomar decisiones.

Aunque Microsoft no especificó el alcance exacto del impacto, reiteró que el evento fue de naturaleza física y que la recuperación estaba ligada a la estabilización del almacenamiento y servicios relacionados. Este incidente pone de relieve la importancia de la planificación adecuada para la continuidad de servicios y la necesidad de realizar pruebas periódicas de recuperación en las infraestructuras en la nube.

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