Intervención Temprana en el Dolor de Hombro: Clave para Evitar Limitaciones y Enfermedades Crónicas

3
minutos de tiempo de lectura
Silvia Pastor

El dolor de hombro se ha consolidado como una de las principales causas de limitación funcional en la vida cotidiana, afectando actividades tan sencillas como vestirse, peinarse o incluso dormir. En la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Vitoria, se evidencia un incremento de pacientes en busca de soluciones especializadas para un dolor que, si no se aborda de forma oportuna, puede derivar en una condición crónica.

Según expertos, ciertas profesiones son particularmente vulnerables a desarrollar estas dolencias. El Dr. Rubén Álvarez, jefe de la Unidad del Dolor, señala que actividades que requieren mantener los brazos elevados durante mucho tiempo, como los trabajos de peluquería, pintura, mecánica o electricidad, pueden causar un desgaste significativo en las estructuras del hombro, incluidos los ligamentos y el manguito de los rotadores.

La clave para un tratamiento eficaz radica en identificar precisamente el tipo de dolor. Dada la complejidad del hombro, que cuenta con el mayor rango de movimiento del cuerpo humano, es fundamental determinar si el origen del dolor es muscular, articular o nervioso. «El tratamiento varía completamente según la causa», resalta el Dr. Álvarez. La Dra. Eider García, especialista de la unidad, enfatiza que el dolor articular, como el que ocurre en la capsulitis adhesiva, suele estar vinculado con restricciones de movimiento, mientras que el dolor de origen nervioso se manifiesta con síntomas como calambres o sensación de quemazón.

Muchas personas que acuden a esta unidad ya han probado tratamientos como fisioterapia o incluso cirugía, sin lograr alivio. «Realizamos una reevaluación exhaustiva del hombro, complementada con pruebas de imagen y, frecuentemente, ecografías durante la consulta. Esto nos permite observar el movimiento del hombro en acción, lo cual es vital para detectar lesiones específicas», explica el Dr. Álvarez.

El dolor se categoriza como crónico cuando persiste más allá de tres o cuatro meses. «No se debe esperar más de seis u ocho meses antes de buscar atención, ya que la recuperación se vuelve más complicada después de ese periodo», advierte. Los tratamientos están personalizados e incluyen desde infiltraciones selectivas hasta técnicas de radiofrecuencia para aminorar la señal del dolor, junto con terapias para mejorar la lubricación articular, siempre con el objetivo de facilitar la rehabilitación del hombro y recuperar su funcionalidad.

Más allá de las intervenciones médicas, la prevención juega un papel crucial. Ajustar la postura en el lugar de trabajo y evitar mantener los brazos elevados durante longos periodos son medidas que pueden reducir el riesgo de lesiones. La identificación temprana de los síntomas y una consulta oportuna pueden prevenir que un dolor pasajero se transforme en un problema crónico que impacte negativamente la calidad de vida. Con un tratamiento adecuado, muchos pacientes logran mejoras significativas, recuperando su independencia y la capacidad para llevar a cabo sus actividades diarias sin dolor.

TE PUEDE INTERESAR

Intervención Temprana en el Dolor de Hombro: Clave para Evitar Limitaciones y Enfermedades Crónicas — Andalucía Informa