Entre 2021 y la actualidad, se ha detectado una red de delitos encubiertos bajo las prácticas de lobby comercial, empleando tácticas como el pago por designaciones políticas y obsequios lujosos, que incluyen comida, gastos de viaje y entradas a eventos deportivos. Estas acciones, aunque camufladas como prácticas empresariales legítimas, han levantado sospechas por su naturaleza excesiva y su potencial para influir en decisiones gubernamentales, despertando una intensa vigilancia por parte de las autoridades para erradicar la corrupción y asegurar la transparencia en las relaciones entre el sector privado y el público.
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