Camp East Montana, el mayor centro de detención de migrantes en Estados Unidos, enfrenta una crisis humanitaria tras la muerte de tres detenidos en solo 44 días. Las recientes muertes han suscitado denuncias de negligencia médica, maltratos y uso excesivo de la fuerza, lo que ha reiterado llamados para su cierre por parte de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU). Víctor Manuel Díaz, un nicaragüense de 36 años, falleció en circunstancias calificadas preliminarmente como suicidio, pero sus familiares y organizaciones dudan de las condiciones reales de su muerte. Las muertes anteriores de Francisco Gaspar-Andrés y Geraldo Lunas Campos han intensificado las denuncias por presunto abuso y negligencia, con testimonios que sugieren un posible homicidio en el caso de Lunas Campos. La ACLU resalta un patrón de violencia y falta de rendición de cuentas dentro del centro, exigiendo su cierre inmediato. Mientras tanto, el ICE asegura cumplir con los estándares de atención y seguridad, aunque las circunstancias opacas de los fallecimientos cuestionan estas afirmaciones.
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