Investigadores de Andalucía han desarrollado una técnica agrícola innovadora que permite cultivar tomates más saludables y nutritivos, mientras disminuye el uso de fertilizantes químicos y reduce el impacto ambiental del cultivo. Este proyecto ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y ha sido llevado a cabo por un equipo de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) de Granada, en colaboración con la Universidad de Sevilla y la Cooperativa SAT Hortoventas de Ventas de Zafarraya, Granada.
La innovación consiste en aplicar hongos beneficiosos del suelo a las plantas de tomate para obtener frutos enriquecidos en carotenoides, compuestos antioxidantes que protegen las células del organismo. Esta metodología permite reducir el uso de fertilizantes tradicionales sin alterar el manejo agronómico ni afectar la producción, lo que se traduce en un ahorro significativo para los agricultores.
El resultado ha mostrado que los tomates obtenidos presentan entre un 30% y un 40% más de carotenoides, como el licopeno y el betacaroteno, antioxidantes importantes para la salud cardiovascular y la protección celular frente al envejecimiento. Un aspecto crucial de esta técnica es que no altera genéticamente al tomate ni introduce sustancias artificiales en el fruto. Aprovecha procesos naturales para estimular los mecanismos biológicos de la planta, incrementando así el contenido nutricional del tomate de manera natural.
Según los expertos, esta «vacunación vegetal» estimula los mecanismos biológicos naturales de la planta a través de una interacción temprana con los hongos, activando así las rutas de producción de antioxidantes. Para que esta interacción sea efectiva, es fundamental reducir la fertilización tradicional.
Los hongos micorrízicos arbusculares utilizados amplían naturalmente el alcance de las raíces mediante una red subterránea que facilita el acceso a agua y nutrientes, aumentando la resistencia de la planta al estrés, sequías, patógenos, y plagas. A cambio, los hongos reciben azúcares de la planta.
Los resultados de esta simbiosis muestran beneficios como una mejor absorción de nutrientes del suelo y mayor resistencia a condiciones adversas. Los tomates cultivados presentan más carotenoides, destacando por sus propiedades antioxidantes.
El estudio señala que, aunque esta relación hongo-planta es común en la naturaleza, el uso intensivo de fertilizantes en sistemas agrícolas puede limitarla. Por ello, se recomienda establecer esta simbiosis en el vivero y reducir la fertilización en el campo.
Este enfoque se alinea con la agricultura sostenible y con los objetivos del Pacto Verde Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Los siguientes pasos en la investigación incluyen evaluar los efectos directos de estos tomates en la salud humana y su papel en la protección contra patógenos y plagas. La investigación ha sido financiada por varias instituciones, incluyendo la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.
Fuente: Junta de Andalucía.







