Un avión cisterna de combustible KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de EE. UU. se estrelló en el oeste de Irak, resultando en la muerte de seis tripulantes, según confirmó Washington. La causa del accidente fue una colisión con otra aeronave estadounidense, aunque milicias iraquíes respaldadas por Irán afirman haberlo derribado. Este incidente es otro capítulo de la creciente tensión en Irak, escenario de un conflicto en el que Estados Unidos e Israel enfrentan a Irán. Los ataques con drones han golpeado instalaciones estratégicas en el Kurdistán iraquí, complicando aún más la situación de un país marcado por influencias externas y rivalidades históricas. La presencia militar estadounidense en la región sigue siendo una cuestión delicada, con milicias proiraníes integradas en las estructuras de seguridad iraquíes desafiando su influencia. Mientras tanto, operaciones militares y ataques continúan en medio de un entorno volátil que refleja la proyección de poder regional de Irán y las respuestas de sus adversarios.
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