En un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Teherán, Ankara emerge como un mediador clave, desempeñando un papel crucial en el acercamiento diplomático entre ambos países. La capital turca ha facilitado una serie de conversaciones y encuentros que buscan reducir las hostilidades y fomentar un diálogo constructivo, aprovechando sus relaciones amistosas tanto con Estados Unidos como con Irán. Esta iniciativa diplomática refuerza la posición de Turquía en el escenario internacional como un puente de comunicación y un actor influyente en la estabilización de la región. Analistas destacan el potencial de Ankara para disminuir las fricciones y allanar el camino hacia un entendimiento más amplio entre las partes enfrentadas.
Leer noticia completa en El Mundo.

