El presidente de Estados Unidos ha intensificado la presión sobre Irán al desplegar una flota naval en el golfo Pérsico desde enero, como parte de una estrategia para prevenir el desarrollo de armas nucleares por parte de la República Islámica. En un movimiento que aumenta las tensiones geopolíticas en la región, el mandatario ha advertido que ordenará acciones militares contra Irán si no se logra un acuerdo que detenga sus aspiraciones nucleares. Esta postura firme subraya la determinación de Washington de evitar que Teherán adquiera capacidades nucleares, en medio de un contexto diplomático complejo y de creciente incertidumbre internacional.
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