El conflicto en Irán, que ya lleva más de dos semanas, ha escalado con ataques a infraestructuras energéticas que han disparado los precios globales del gas y el petróleo. Israel atacó un importante campo de gas iraní, provocando represalias de Teherán contra instalaciones en Qatar y Arabia Saudí. Estos ataques han causado daños significativos, especialmente en la terminal de Ras Laffan, una de las mayores del mundo, lo que ha resucitado temores de una crisis energética similar a la de Ucrania. El mercado del gas natural ha experimentado un aumento de precio del 24% en un solo día. Mientras que Donald Trump ha negado conocer los ataques israelíes, la situación sigue aumentando las tensiones geopolíticas, con implicaciones potencialmente graves para los mercados energéticos globales. Europa, enfrentada a un desafío adicional por las reservas de gas post-invierno, observa con preocupación el desarrollo del conflicto. En un intento por mitigar el impacto económico en Estados Unidos, Trump ha suspendido temporalmente la Ley Jones, buscando reducir costos de transporte de energía.
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