En medio del tenso escenario internacional, surgen nuevas inquietudes sobre las capacidades militares de Irán y su estrategia en el estrecho de Ormuz. Teherán podría estar desarrollando un misil de crucero supersónico antibuque aún no confirmado, y aprovecharía un acuerdo con China para obtener armamento avanzado. Las recientes declaraciones del expresidente Donald Trump sobre una operación militar en la región añaden complejidad a la situación. Sin embargo, expertos señalan que Irán no ha introducido un nuevo armamento revolucionario, sino que ha optimizado sus sistemas existentes, como los misiles Ghadr y Shahab, con mejoras significativas. Submuniciones y el uso táctico de drones forman parte de una estrategia enfocada en la saturación de defensas enemigas. Este enfoque refleja una adaptación calculada frente a la presión externa, sin dejar de ser una amenaza persistente en un enfrentamiento que se prevé prolongado.
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