En el cuarto día consecutivo de hostilidades, los enfrentamientos armados entre Washington, Tel Aviv y Teherán han provocado significativos daños en infraestructuras militares esenciales y han impactado negativamente en la economía global. Este conflicto no solo ha intensificado las tensiones en la región, sino que también ha involucrado a varios países del Golfo Pérsico, lo que podría derivar en una escalada de inestabilidad en el área y repercusiones económicas más amplias.
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