El presidente de Estados Unidos ha lanzado una amenaza dirigida al país si el régimen vigente toma medidas extremas al «empezar a matar gente». Esta declaración subraya la creciente tensión internacional y los posibles conflictos que podrían desatarse si la situación interna se agrava, afectando así la estabilidad regional. El mandatario norteamericano ha hecho hincapié en la necesidad de mantener la vigilancia y disuadir cualquier acción que amenace la vida de civiles, en un intento de presionar al gobierno extranjero para que renuncie a prácticas represivas.
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