Irán lanzó un ataque con drones Shahed-136 contra la infraestructura petrolera de Arabia Saudí, específicamente en la refinería de Ras Tanura, gestionada por Aramco. Este hecho intensificó las tensiones en el golfo Pérsico, surgiendo como respuesta a los ataques previos de Estados Unidos e Israel que causaron la muerte del líder supremo Ali Jamenei. El cierre preventivo de la instalación subraya la gravedad de la situación, mientras que Arabia Saudí denuncia las acciones iraníes como violaciones de soberanía y se prepara para una posible respuesta militar. En medio de esta crisis, la OPEP+ decidió aumentar la producción de petróleo en un intento por estabilizar los precios crecientes, dado el temor a interrupciones en el suministro a nivel global.
Leer noticia completa de Internacional en El Independiente.




