Irán se posiciona como una potencia militar regional con uno de los arsenales de misiles más amplios de Oriente Medio, que incluye misiles balísticos y de crucero capaces de amenazar objetivos en Israel y bases estadounidenses en el Golfo. Tras ataques coordinados entre Washington y Tel Aviv, Irán ha intensificado sus represalias, incluyendo ataques con drones y misiles de largo alcance. Este conflicto ha evidenciado la sofisticación de su arsenal en constante evolución, a pesar de las sanciones internacionales. Teherán ha desarrollado una industria armamentística independiente, destacando sus capacidades en misiles y drones, lo que le permite impactar estratégicamente dentro y fuera de la región, extendiendo su influencia a través de alianzas y exportaciones tecnológicas. Además, ha sido un socio clave para Rusia proveyendo drones en su conflicto contra Ucrania.
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