Las autoridades iraníes han impuesto un corte casi total de internet ante el creciente malestar social que se extiende por el país, desatando acusaciones del líder supremo Ali Jamenei hacia Donald Trump por instigar las manifestaciones, las cuales comenzaron por problemas económicos, pero han asumido un carácter político. El régimen se enfrenta a severas críticas y disturbios, con al menos 34 manifestantes y cuatro agentes de seguridad fallecidos, mientras 2.200 personas han sido detenidas. A pesar de la represión y el apagón comunicativo, las manifestaciones han continuado, reflejando una brecha generacional y el desencanto con un sistema que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, ya no consideran legítimo. Analistas subrayan la erosión de la confianza en el régimen, y figuras internacionales han ampliado la tensión al mostrarse favorables a los manifestantes.
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