Con el Mundial de fútbol en el horizonte, Irán se encuentra en una encrucijada diplomática debido a la negativa de jugar en Estados Unidos, uno de los países anfitriones. Tras el reciente conflicto en Oriente Medio y la muerte del líder supremo Alí Jameneí, el país persa ha solicitado a la FIFA disputar sus partidos del grupo G en México, en lugar de las ciudades estadounidenses de Los Ángeles y Seattle, donde se enfrentaría a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. A pesar de las tensiones, el presidente de la Federación Iraní, Mahdi Taj, reafirma el compromiso de participar en el torneo, aunque evitando suelo estadounidense. En paralelo, la selección femenina de Irán ha regresado al país tras su participación en la Copa Asiática, destacándose la bienvenida que recibieron por haber representado con orgullo al país en Australia, donde algunas jugadoras pidieron asilo.
Leer noticia completa en OK Diario.




