Irán ha desestimado el plan de 15 puntos propuesto por Estados Unidos y sus aliados para terminar la guerra, presentando en cambio sus propias condiciones que redefinen las bases de cualquier negociación. Entre las demandas de Teherán destacan el cese total de hostilidades, garantías para evitar futuros conflictos, reparaciones de guerra, el fin de apoyos a grupos de resistencia en la región, y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, un punto clave en el tránsito energético mundial. Estas exigencias, vistas como un gesto de reafirmación regional, complican la salida diplomática buscada por Washington y evidencian la divergencia de objetivos entre las partes involucradas. Los aliados, incluyendo Israel, persiguen reducir el poderío militar de Irán, mientras que Teherán busca asegurar su posicionamiento estratégico y soberanía en la región.
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