El máximo responsable de seguridad nacional de Irán, Ali Larijani, ha prometido represalias contundentes contra Estados Unidos e Israel, intensificando las tensiones en Oriente Próximo. Esta declaración surge mientras EE. UU. mantiene el mayor despliegue militar en la región desde la guerra de Irak, con una significativa presencia terrestre, aérea y naval. Actualmente, más de 40.000 militares estadounidenses están desplegados en diversas bases en países como Kuwait, Bahréin y Qatar. Las fuerzas navales incluyen grupos de ataque de portaaviones como el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford, apoyados por destructores y cruceros. Este despliegue ha evolucionado de un rol disuasorio a operaciones ofensivas activas, reflejándose en ataques conjuntos recientes con Israel. Además, la presencia militar estadounidense se ha reforzado significativamente como respuesta a la creciente hostilidad entre Irán e Israel, marcando una de las mayores concentraciones navales en la región desde 2003.
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