La guerra en Irán ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la dependencia del petróleo frente a las crisis internacionales, especialmente para los conductores de vehículos de gasolina que sufren un impacto económico cinco veces mayor por el aumento en los precios del crudo. El conflicto en Oriente Medio, y el consiguiente incremento del precio del barril de petróleo a más de 100 dólares, ha generado un sobrecoste de 150 millones de euros diarios para los conductores europeos. En contraste, los propietarios de vehículos eléctricos enfrentan menos presión financiera, gracias a su acceso a electricidad generada por fuentes renovables y a precios energéticos comprados con antelación. Además, este conflicto ha impulsado el interés en vehículos electrificados, reflejado en un aumento del 22,4% de búsquedas de estos autos. Mientras el sector del transporte en España pide intervención gubernamental para mitigar el impacto del encarecimiento del gasóleo, la situación resalta la necesidad imperiosa de una transición hacia energías limpias y la electrificación de la movilidad para evitar futuros estragos económicos y geopolíticos.
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