La industria cinematográfica ha encontrado en el universo de los videojuegos un campo fértil para adaptaciones fílmicas, superando las deficiencias de intentos pasados. Entre estas adaptaciones, destaca el caso de «Iron Lung», un juego indie que ha sido llevado al cine por el youtuber Mark Fischbach, conocido como Markiplier, convirtiéndolo en un éxito de taquilla con 18 millones de dólares recaudados en su debut, a pesar de su modesto presupuesto inicial. Este fenómeno contrasta con el fracaso de «Return to Silent Hill», otra adaptación de videojuego que no ha sido bien recibida por la crítica ni por los aficionados. Este escenario pone de relieve la lucha tanto tecnológica como económica dentro de la industria del entretenimiento digital y cuestiona la sostenibilidad de inversiones masivas que no garantizan el éxito.
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