En 2016, la reconocida cineasta sufrió un infarto cerebral mientras se encontraba visitando a su hija en un hospital. Este inesperado evento impactó profundamente su vida y carrera, obligándola a embarcarse en un arduo proceso de recuperación. La dedicación y esfuerzo demostrados durante su rehabilitación resaltan un aspecto menos conocido de su trayectoria, marcado por la resiliencia ante la adversidad. Estos desafíos personales no solo afectaron su salud, sino que también influyeron en sus proyectos cinematográficos, añadiendo capas de profundidad a su trabajo creativo.
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