En un contexto político complejo y dinámico, Ali Larijani ha emergido como la figura política con más influencia en Irán, superando en poder al propio presidente y al líder supremo recientemente nombrado, Mojtaba Jamenei. Este ascenso lo posiciona como el «hombre fuerte de Irán», consolidando su control sobre varias facetas del gobierno y la política iraní. Su habilidad para navegar en el intrincado escenario político del país le ha permitido acumular un poder significativo, reflejando su capacidad para ejercer influencia en decisiones clave y moldear el futuro de Irán en medio de las tensiones y desafíos internos y externos.
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