El Parlamento de Grecia ha aprobado una nueva ley de reforma laboral que ha generado un intenso debate en el país. La normativa introduce cambios significativos en el mercado laboral, como la extensión de la jornada laboral a diez horas diarias sin pago adicional si el trabajador así lo acuerda con el empleador. Además, busca digitalizar los registros laborales para mejorar la transparencia y la fiscalización. Las reacciones han sido mixtas, con algunos sectores apoyando las medidas por su potencial para modernizar la economía, mientras que los sindicatos y partidos de oposición critican que se socavan los derechos laborales y abren la puerta a la explotación. La controversia subraya las tensiones entre la necesidad de flexibilidad económica y la protección de los trabajadores.
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