El paso fronterizo en cuestión tendrá la capacidad de manejar diariamente el tránsito de aproximadamente 200 personas, de las cuales 150 podrán salir del enclave, mientras que 50 tendrán acceso al territorio palestino. Este movimiento busca gestionar de manera más eficiente el flujo fronterizo, probablemente en respuesta a demandas logísticas o políticas de ambos lados. La distribución indica una mayor prioridad para las salidas desde el enclave, reflejando quizás una necesidad humanitaria o estratégica.
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