El reciente reconocimiento por parte de Israel del nuevo Estado, que declaró su independencia de Somalia en 1991, destaca el complicado entramado de alianzas e intereses internacionales que maneja Tel Aviv. La decisión marca un hito en la política exterior israelí, evidenciando un movimiento estratégico que podría influir en su posición geopolítica en el Cuerno de África. Este gesto, sin embargo, no solo subraya las relaciones bilaterales entre Israel y el nuevo Estado, sino también las complejas dinámicas regionales e internacionales que rodean a ambos países.
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