Tras alertar a los residentes para evacuar la zona, Israel llevó a cabo su primer ataque en el distrito de Dahiye, rompiendo así la tregua establecida previamente. Las autoridades israelíes justificaron la acción como una medida necesaria para neutralizar amenazas inminentes. El ataque se produce en un contexto de renovadas tensiones en la región, subrayando la fragilidad de los acuerdos de paz alcanzados. Las reacciones internacionales no se han hecho esperar, con llamados urgentes a la moderación y al retorno inmediato a las negociaciones diplomáticas. Las organizaciones humanitarias, por su parte, han expresado su preocupación por el posible impacto en la población civil afectada.
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