Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una operación en el valle de la Bekaa, al este del Líbano, con el objetivo de encontrar indicios sobre el paradero del piloto Ron Arad, desaparecido en 1986 durante una misión aérea. Aunque el operativo no resultó en hallazgos significativos, el ejército israelí sigue comprometido en la búsqueda, subrayando su política de no abandonar a sus soldados capturados o desaparecidos. Arad fue capturado por milicias chiíes tras eyectarse de su avión dañado y su destino ha sido incierto desde entonces, lo que ha convertido su caso en un tema profundamente simbólico en Israel. A pesar de haber sido declarado muerto en 2016, los esfuerzos para esclarecer su destino continúan, en medio de un contexto de tensión militar en la región. Durante la operación, las fuerzas israelíes se enfrentaron con combatientes de Hizbulá y la acción resultó en al menos 26 muertes según la Agencia Nacional de Noticias libanesa.
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