En medio del recrudecimiento del conflicto en Gaza, Israel ha escalado sus operaciones militares bajo el liderazgo del nuevo jefe del ejército, Eyal Zamir, con el objetivo de derrotar totalmente a Hamás tras una pausa en el alto el fuego. La cifra de muertos ya asciende a decenas de miles, mientras el gabinete de Seguridad israelí ha aprobado la creación de una oficina para facilitar la emigración voluntaria de residentes gazatíes a terceros países. Sumado a esto, Estados Unidos, con Trump a la cabeza, respalda una posible acción terrestre a gran escala propuesta por Netanyahu. Organismos de derechos humanos han expresado su preocupación por el desplazamiento forzoso y han calificado las acciones como potenciales crímenes de guerra o limpieza étnica, especialmente tras la reimposición del bloqueo que impide la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. La comunidad internacional observa con inquietud este aumento de la tensión, mientras Egipto intenta mediar para restaurar un alto el fuego.
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