En medio de tensiones políticas y un frágil alto el fuego, los líderes de la región se encuentran en una encrucijada, reacios a romper el cese de hostilidades, pero igualmente reticentes a aceptar las condiciones necesarias para mantener la paz. Esta incertidumbre ha llevado a los mediadores a enfocar sus esfuerzos en dilatar las conversaciones, con la esperanza de encontrar una solución viable que evite un retorno a la violencia. La situación sigue siendo tensa, reflejando las complejidades de un proceso de negociación en el que ninguna de las partes está dispuesta a ceder fácilmente.
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