Italia enfrenta una crisis futbolística tras quedar fuera del Mundial por tercera vez consecutiva, lo que ha desatado un sentimiento de pérdida de identidad y nostalgia por un pasado glorioso. La eliminación ha generado un debate nacional sobre las causas del declive, que abarcan desde la falta de deportividad hasta la excesiva presencia de jugadores extranjeros en los clubes. En el ámbito político, se exigen explicaciones por lo que se considera un fracaso del fútbol italiano, evocando memorias de eliminaciones históricas y un periodo de decadencia iniciado tras el triunfo mundialista de 2006. La ausencia de Italia en el torneo deja un vacío semejante a la falta de otras tradiciones culturales y deportivas, agravando un sentimiento de desilusión nacional que busca culpables y espera un renacimiento del calcio.
Leer noticia completa en El Pais.




