Italia, en conjunto con Reino Unido y Japón, está avanzando en el desarrollo del avión de combate de sexta generación mediante el Global Combat Air Programme (GCAP), un proyecto que contrasta con el obstaculizado FCAS europeo, donde España está involucrada junto a Francia y Alemania. A pesar de las tensiones internas, como las acusaciones italianas sobre falta de transparencia tecnológica por parte de Londres, el GCAP avanza con una gobernanza equitativa y financiación asegurada, aspirando a tener el avión operativo en 2035. Mientras tanto, el FCAS enfrenta disputas industriales que podrían dividir el proyecto, creando incertidumbre sobre su futuro. Con un aumento del coste y una clara advertencia de que las oportunidades no serán eternas, España se enfrenta al dilema de continuar con un programa estancado o buscar nuevas alianzas estratégicas, como el GCAP, que también están considerando la participación de nuevos socios para compartir costes y tecnologías.
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