El exlíder supremo de Irán, Alí Jamenei, eligió permanecer en su oficina en Teherán durante los ataques de Israel y Estados Unidos, acción descrita como un sacrificio por su país, según el portavoz de exteriores de Irán, Ismail Baghaei. Jamenei, quien lideró desde 1989, fue asesinado, hecho que el régimen iraní considera un martirio. Su muerte, confirmada el domingo, fue seguida por la declaración de 40 días de luto oficial. En respuesta, un consejo de transición tomó el liderazgo del país. La Guardia Revolucionaria ha expresado su dolor por la pérdida del clérigo de 86 años, resaltando su muerte a manos de lo que denominaron «terroristas y exterminadores de la humanidad».
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