La sucesión del superordenador Fugaku, inaugurado en 2020 por RIKEN y Fujitsu, marca el inicio de una prometedora etapa en la supercomputación global con la llegada de FugakuNEXT. Este desarrollo busca integrar la inteligencia artificial (IA) con la computación de alto rendimiento (HPC) en una sola plataforma, permitiendo a Japón competir con Estados Unidos y Europa en el ámbito de la supercomputación.
Fugaku, con 442 petaflops en precisión FP64 y hasta 2 exaflops en precisión mixta, lideró el campo, pero las crecientes demandas de la IA y las complejas simulaciones han impulsado la creación de un sucesor. FugakuNEXT se proyecta para 2030, destacando por varias características innovadoras: contará con la CPU FUJITSU-MONAKA-X mejorada, GPUs de NVIDIA de última generación, y un potencial de rendimiento de hasta 600 EFLOPS en FP8, lo que lo posicionaría como el primer superordenador zettascale.
La clave de FugakuNEXT será la integración de la IA con simulaciones, usando IA para acelerar procesos a través de modelos sustitutos y cálculos de precisión mixta, y desarrollando algoritmos de IA generativa para aplicaciones científicas. Esta unión busca no solo mejorar la velocidad de cálculo, sino redefinir el cómo se abordan las simulaciones en sectores como el diseño de materiales, fármacos y predicción sísmica.
A nivel global, Estados Unidos con su superordenador Frontier ya opera en el rango del exascale y Europa avanza con JUPITER, su primer exaflop previsto para 2026. Japón apuesta por un salto directo al zettascale, evitando quedar rezagado.
Sin embargo, FugakuNEXT enfrenta retos significativos. Mantener su consumo energético mientras multiplica su rendimiento, integrar eficientemente las nuevas CPUs y GPUs, y preparar un software y ecosistema accesibles son pasos cruciales. Además, se planea una expansión al ámbito cuántico para 2030.
Este ambicioso proyecto podría posicionar a Japón como líder en áreas críticas como la simulación climática y sísmica, ciencias de la vida e IA generativa. Pero si no se cumplen las promesas, el liderazgo podría quedar en manos de EE. UU. y Europa.
Mientras se espera la llegada de FugakuNEXT, el interés recae en cómo se desarrollará su capacidad para fusionar IA y HPC y cómo Japón superará los desafíos técnicos y energéticos para redefinir el panorama de la supercomputación.