El turismo en Japón alcanzó un récord de 42,7 millones de visitantes en 2025, lo que ha intensificado el debate sobre su impacto en la calidad de vida de los residentes locales. En respuesta, el Gobierno japonés ha anunciado un conjunto de medidas para los próximos cuatro años con el fin de equilibrar el turismo y la vida comunitaria. Entre las acciones destacan la diversificación de destinos hacia zonas rurales, un incremento en la tasa turística internacional y tarifas más altas para visitantes extranjeros en ciertas atracciones. Asimismo, se busca reubicar turistas de ciudades saturadas como Tokio hacia áreas menos explotadas, y se pondrá en marcha el sistema JESTA para gestionar la entrada de viajeros sin visa. A pesar de estas regulaciones, Japón mantiene el objetivo de atraer a 60 millones de visitantes para 2030.
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