El asesinato del joven ultraderechista Quentin Deranque en Lyon ha avivado el debate político en Francia, especialmente de cara a las elecciones municipales de marzo. Jordan Bardella, líder del partido de extrema derecha Reagrupación Nacional, ha instado a crear un cordón sanitario que aísle a la Francia Insumisa, vinculando a su cofundador Raphaël Arnault con el colectivo antifascista Joven Guardia, cuyo miembro Jacques-Élie Favrot admitió haber participado en los actos violentos que llevaron a la muerte de Deranque. El incidente ha intensificado la polémica y subrayado la preocupación por el aumento de la violencia política, tras imágenes que mostraron el brutal linchamiento del joven y el clima polarizado que predomina en el país. Mientras tanto, los líderes de la Francia Insumisa, como Jean-Luc Mélenchon, se defienden condenando la violencia, pero niegan responsabilidad institucional en el crimen, en medio de tensiones que sugieren un contexto político cada vez más dividido y violento en Francia.
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