En el juicio contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el juez Alvin Hellerstein ha decidido no desestimar el caso, pese a las peticiones de la defensa, en un proceso que aborda graves acusaciones de narcotráfico y corrupción. Durante la audiencia, Hellerstein, de 92 años, expresó su decisión de manera preliminar, destacando que los cambios en la política de Estados Unidos hacia Venezuela influyen en su veredicto. A pesar de las sanciones impuestas y las dificultades legales para financiar su defensa, Maduro y Flores enfrentan múltiples cargos, con Maduro declarándose «no culpable» como un «prisionero de guerra». La reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países, interrumpidas desde 2019, complica aún más el entorno geopolítico de este delicado caso.
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