Julio Iglesias, a sus 82 años, figura como un icono internacional y ahora enfrenta acusaciones de abuso de poder. En enero de 2026, dos exempleadas domésticas presentaron una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional que fue archivada inmediatamente por falta de competencia ya que los hechos se habrían producido en el extranjero. La situación desencadenó una serie de publicaciones en medios de izquierda que dieron voz a las acusaciones sin que hubiera un juicio de por medio. Yolanda Díaz, vicepresidenta y ministra de Trabajo, expresó críticas públicas en redes y televisión, lo que llevó a Iglesias a presentar una demanda de conciliación civil contra ella, exigiendo retractación y reparación por daño a su reputación. El caso pone de relieve las tensiones sociales sobre fama, poder y las reacciones mediáticas precipitadas. Iglesias defiende su derecho a la presunción de inocencia y busca justicia por lo que considera un juicio paralelo sin pruebas.
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