En una movida que resalta la tensión política en España, los partidos independentistas votaron en contra del Gobierno en una reciente sesión parlamentaria, alineándose sorprendentemente con el Partido Popular (PP) y Vox. Esta votación refleja la inquietante fragilidad de la legislatura actual, subrayando la creciente polarización y las alianzas inesperadas que podrían influir en la dirección política del país. El resultado pone de manifiesto el descontento de algunos sectores con la gestión gubernamental y añade incertidumbre al panorama político nacional.
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