Un año después de que la muerte de María Florencia Bollini, conocida como Flor Bollini, fuese archivada como accidental, un juzgado de Ibiza ha reabierto el caso, planteado por la insistencia de su familia ante numerosas incógnitas sin resolver. Bollini, de 44 años, fue encontrada sin vida en el contexto de una fiesta privada en una villa de un millonario sueco en octubre de 2024. Lo que inicialmente se consideró una muerte por intoxicación y parada cardiorrespiratoria está siendo cuestionado por datos inesperados de un anillo inteligente que revelan un cese de actividad vital antes de lo declarado por los testigos. La poca transparencia en la investigación y acciones apresuradas, como la incineración del cuerpo sin el consentimiento de la familia, han alimentado sospechas de homicidio. La familia insiste en que la víctima fue trasladada antes de la llegada de las autoridades, alterando la escena del suceso, y ha solicitado que los asistentes sean investigados formalmente. La reapertura judicial busca aclarar los hechos y resolver las contradicciones presentes, sin prejuzgar aún responsabilidades, en un caso que permanece en el ojo público.
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