Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja, ha aprovechado su notoriedad familiar para forjarse una carrera como cantante y DJ, destacándose en el lucrativo mundo de la noche. Aunque sus presentaciones, donde en el pasado cobraba hasta 60.000 euros por foto con asistentes de discotecas, han suscitado críticas, especialmente cuando su actuación en Paterna en 2024 generó controversia por un caché de 18.000 euros. A pesar de las quejas de destinar fondos públicos a su contratación, su presencia sigue atrayendo multitud. Sin embargo, su tarifa ha disminuido considerablemente, situándose entre 4.000 y 5.000 euros, equiparándose a artistas de fiestas populares como Leticia Sabater. Aún así, su participación se considera rentable por la alta asistencia que genera.
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